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¿Por qué la igualdad de géneros es responsabilidad de todos?

En la actualidad, vivimos en sociedades donde cada vez es más urgente la igualdad de género.  Pensar una sociedad donde todos tengamos las mismas oportunidades de desarrollar nuestro potencial. Pensar en una sociedad inclusiva, es pensar en la sostenibilidad de los derechos humanos de las generaciones futuras.

Desarrollo humano, bienestar y calidad de vida.

Hablar de igualdad de género, en términos del desarrollo, es hablar de las capacidades humanas. Refiere a la importancia para el crecimiento social, que todos nos sintamos ciudadanos participes de nuestra realidad y agentes de cambio. De esta manera, apuntamos a la construcción del bienestar social y mejorar la calidad de vida de comunidades desfavorecidas. El desarrollo humano, desde una visión integral, valora a las personas como factor de transformación social. Incorpora la participación, la reciprocidad y la interdependencia social como piezas del bienestar humano. El bienestar y la calidad de vida de las persona, existen en las posibilidades y oportunidades que disponen para superar la pobreza El crecimiento de nuestras sociedades se manifiesta en la vida que llevan las personas, según las libertades que disfrutan. En la mayoría de las sociedades modernas donde los niveles de pobreza son elevados, como es el caso de América Latina, las mujeres y niñas están desfavorecidas, al afrontar limitaciones para acceder a la educación, salud y participar de la vida política en la toma de decisiones. Por eso es importante plantear y desarrollar estrategias con las cuales puedan afrontar estos obstáculos. Creando espacios donde puedan alcanzar las formas de ser y hacer que valoran. Así el desarrollo de nuestra sociedad con base en el trato igualitario promueve los derechos humanos. Y la equidad de género se materializa en espacios de seguridad, capacitación y empoderamiento de mujeres, para mitigar la pobreza y exclusión social.

Diversidad Humana, participación y agentes de cambio.

La equidad de género, influye en la forma como nos desenvolvemos culturalmente. Es decir, la capacidad de vivir acorde con nuestras preferencias y elegir las opciones que la sociedad nos ofrece. Reconocer y valorar a cada integrante de nuestra sociedad, como pieza clave de la misma, es fundamental para el desarrollo de la humanidad. El reconocimiento, es la base para mitigar la desigualdad social. Comprendiendo que cada persona necesita diferentes recursos, ingresos y bienes para obtener su bienestar. Por eso es responsabilidad de todos generar espacios de encuentro. Actualmente, varias organizaciones no gubernamentales y fundaciones se encuentran desarrollando iniciativas dirigidas a mujeres en situación de vulnerabilidad. Mediante esas iniciativas se promueve la participación como un espacio en que puedan desarrollar y fortalecer su creatividad. Desde el deseo de crecimiento y bienestar personal, siendo conscientes de los beneficios que genera para sus familias y entorno social.

Construyendo sostenibilidad.

Vivimos en un mundo donde persisten altas tasas de pobreza, donde gran parte de esa población son mujeres y niñas. Aún queda trabajo por hacer para disminuir los índices de violencia de género y el riesgo social. Por lo cual ONG’s y fundaciones, abocadas a este tema, tenemos el compromiso ético y moral, de ser espacios de cambio. Para cimentar las bases que construyan una sociedad sostenible para las generaciones futuras. Es un compromiso social promover la libertad para todas las personas, logrando el empoderamiento y liderazgo de las mismas. Valorar la equidad  de género, no solo implica la posibilidad de acceder a los derechos fundamentales vida, salud y educación. También, implica la posibilidad de capacitarse e incorporarse a la fuerzas de trabajo digno y remunerado. Construir una sociedad sostenible, es apuntar a edificar una sociedad que responde a las necesidades presentes. Esto, mediante la creación de nuevas formas sociales que mejoren la calidad de vida de generaciones futuras. Siendo uno de los principales beneficios observado en los países con creciente igualdad de género, el crecimiento económico. La incorporación de las mujeres a la fuerza laboral, desencadena la transformación de otros factores que favorecen el crecimiento social. En principio, el reconocimiento e identidad social por medio de la autonomía financiera y valoración del trabajo femenino. Por otra parte, el incremento del poder adquisitivo impacta positivamente en la escolarización infantil y su nutrición. De esta forma, se visibiliza el papel de la mujer en el seno familiar, incrementa la autoestima y pertenencia ciudadana. Con lo cual aumenta la participación activa de la vida pública, en temas de su interés individual o colectivamente. De igual manera, la participación activa de los hombres en las dinámicas del hogar, reduce su exposición a muertes violentas. Además, mitiga los factores que inducen a la ingesta de alcohol y tabaco. Desde el punto de vista sociológico, este contexto permite recuperar el tejido familiar de las sociedades modernas. Estamos hablando de la posibilidad de refundar los valores, principios éticos y morales de la humanidad. La sostenibilidad de una sociedad, es medible por la calidad de sus relaciones y acuerdos sociales. Promover la constitución y desarrollo de una sociedad igualitaria, busca esencialmente ampliar y potenciar el ejercicio de los derechos humanos. Brindar herramientas para que cada persona se sienta en la capacidad de ser y hacer, lo que consideran valioso en sus vidas. Por tal motivo la libertad es un medio para alcanzar el desarrollo humano, no un fin.
Desde la Fundación Calicanto, promovemos la equidad de género por medio de uno de nuestros programas, CAPTA. Este programa, tiene como objetivo la capacitación y superación personal de mujeres en vulnerabilidad y riesgo social. Ofreciendo un espacio para la obtención de herramientas de vida, que les fortalezca socialmente. Así, se puede mitigar las formas de violencia y discriminación a las que están expuestas las mujeres y sus familias. Cada iniciativa y esfuerzo que promueva la construcción de una vida digna, es de suma importancia para la transformación social. Asimismo, es importante diseñar, planificar y ejecutar políticas públicas de salud sexual y reproductiva que protejan también el núcleo familiar. Siendo esta una estrategia que contribuye a mermar los niveles de pobreza en el mundo. Finalmente es un acto de corresponsabilidad  promover de equidad de género y construir nuestro propio destino y de las comunidades a las que pertenecemos. Involucrarnos en los cambios, representa la oportunidad de configurar y elegir un estilo de vida. Por tal, participar es valorar la autodirección, autoexpresión, autonomía y autodeterminación, enriqueciendo la estructura individual y colectiva de las personas.
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